// Esta leyendo

Desarrollos locales

Preservar lo que es de todos

Hace unos veinte años, los historiadores comenzaron a descubrir la importancia de estudiar también la historia de la vida cotidiana de la gente, aquella que es profundamente modificada por los sucesos “históricos”, pero que aparentemente carecía del prestigio de los grandes nombres.

Esa nueva corriente dio origen a grandes obras e inspiró a numerosos autores, no sólo provenientes del campo de la historia. Sirvió también para revalorizar la preservación para las generaciones posteriores de todo aquello que testimonie la historia de todos los días en un barrio, en un pueblo o en una gran ciudad. Es lo que ahora se conoce como “patrimonio cultural tangible e intangible” y que, afortunadamente, comienza a tener numerosos cultores en nuestro país.

Ese es el caso, por cierto, de muchos pueblos rurales y ciudades de la provincia de Buenos Aires donde sus habitantes trabajan comunitariamente en distintos proyectos para preservar sus usos y costumbres. Fiestas, danzas, saberes de técnicas artesanales, rituales, formas de hacer música, comidas tradicionales, cuentos, leyendas, todo interesa y todo tiene valor.

Es notable comprobar que en la Argentina varios de estos proyectos de arte y trabajo comenzaron en los años 90, cuando dejaron de funcionar los ferrocarriles y muchos habitantes se vieron obligados a emigrar de sus pueblos y pequeñas ciudades; los que quedaron decidieron entonces reconstruir la antigua fisonomía cultural en la estación de trenes abandonada para no perder la memoria colectiva de esa parte fundamental de sus vidas.

Fue también una crisis la que movilizó a otros vecinos para reconstruir su identidad en peligro a causa de la globalización y los recurrentes remezones económicos y sociales del país. En efecto, durante 2001 y 2002 surgieron distintos emprendimientos que hoy siguen gozando de buena salud. Por ejemplo, en La Niña, una localidad bonaerense a 270 kilómetros de la Capital, los habitantes desarrollaron a fondo su sentido del humor y de la creatividad luego de que un diluvio acabó prácticamente con sus cultivos.

Nació entonces el proyecto Fin Zona Urbana, para el cual el campo ya no es sólo sinónimo de producción económica, sino también de producción artística, a través del arte colectivo de agricultores y artistas. Por eso, desde 2006, ya se han hecho media docena de muestras sobre la vida de estancia. Sus creadores están de acuerdo con que fue un intento desesperado para sobrevivir sin tener que emigrar, como tantos otros, porque tenían muy en claro que su realidad no estaba en los planes de ningún político. “No somos visibles para ellos”, coinciden, palabras más, palabras menos.

Los ejemplos se multiplican; la mayoría de ellos, por supuesto, no reciben subsidios del Estado sino que son financiados por los propios vecinos y distintas ONG que los asesoran y piden una cuota mensual a sus socios para acercar una ayuda. Desde hace dos años, también la universidad se ha involucrado en este fenómeno de la recuperación y preservación del patrimonio rural a través de su Facultad de Agronomía, más precisamente, de la Unidad de Turismo Rural. Durante diez meses esta cátedra brinda a los interesados una capacitación integral para desarrollar el turismo rural (otra denominación para esta tendencia) mediante un plan de negocios o un plan estratégico para poner en marcha una inversión privada o un proyecto institucional. Justamente, también se analizan los casos paradigmáticos en los cuales esta actividad permitió mejorar la situación socioeconómica de localidades, pueblos y regiones.

Esta actividad no sólo ha preservado la identidad de las localidades y les ha permitido sobrevivir; ha servido para que muchos viejos pobladores hayan recuperado el orgullo de ser ellos las fuentes de información sobre la memoria colectiva de toda su comunidad. Esta labor múltiple y silenciosa va creciendo inconteniblemente y va sumando nuevos participantes, convencidos también de que defender su modo de vida no sólo implica resguardar las fuentes de trabajo, sino también una forma de estar en el mundo, de la cual están cada vez más orgullosos. Por eso no es extraño que haya sido el arte el mejor catalizador de tantos esfuerzos y esperanzas.

 

Fuente: La Nación

 

Discussion

No comments yet.

Post a comment



El principal objetivo de este Blog es informar, distribuir y generar contenidos y novedades del mundo del turismo rural.
Licencia Blog de Turismo Rural está bajo una licencia de Creative Commons.
Espacio Turismo Rural - 2010 © (RSS)